El ronquido es el ruido que produce el aire al pasar por una vía respiratoria estrecha mientras los músculos están relajados por el sueño. Hasta ahí, es un problema de convivencia. La apnea es otra cosa: la vía llega a cerrarse por completo durante segundos, la respiración se detiene y el cuerpo tiene que despertarse mínimamente para reabrirla. Eso puede repetirse decenas de veces cada hora, toda la noche, sin que la persona recuerde nada al día siguiente.
¿Te está pasando a ti? La Dra. Yenia Martínez atiende previa cita en Clínica Bosque Ávila, La Campiña.
Agendar cita| Ronquido simple | Apnea del sueño | |
|---|---|---|
| Respiración | Ruidosa pero continua | Pausas de segundos, seguidas de un ronquido brusco o un atragantamiento |
| Sueño | Sin interrupciones aparentes | Fragmentado, con microdespertares que no se recuerdan |
| Al despertar | Descansado | Cansado, con boca seca o dolor de cabeza |
| Durante el día | Normal | Somnolencia, falta de concentración, irritabilidad |
| Repercusión | Molesta a quien duerme al lado | Se asocia a presión arterial alta y a mayor riesgo cardiovascular |
En la práctica, quien da la voz de alarma casi siempre es la pareja, porque la persona con apnea no percibe sus propias pausas. Lo que se describe es un patrón muy reconocible: ronquido creciente, silencio incómodo de varios segundos, y de pronto un ronquido explosivo o un jadeo, como si retomara el aire de golpe. Ese ciclo, repetido, es la descripción clásica.
El aire recorre un camino: fosas nasales, faringe, paladar, base de la lengua. La obstrucción puede estar en cualquier punto de ese trayecto, y con frecuencia hay más de una. La exploración —incluida la endoscopia, que permite ver zonas que no se alcanzan mirando la boca— sirve para localizar dónde se estrecha: un tabique desviado, cornetes aumentados, amígdalas grandes, un paladar largo. Sin ese mapa, cualquier tratamiento es a ciegas.
El diagnóstico de apnea como tal se confirma con un estudio del sueño, que mide cuántas pausas hay por hora y cómo cae el oxígeno. Las dos cosas se complementan: el estudio dice cuánta apnea hay; la exploración, de dónde viene y qué parte es corregible.
Sí, y también roncar mucho sin tener apnea. El ronquido es la pista más visible, pero no es el criterio: lo que define la apnea son las pausas respiratorias y sus consecuencias.
Sí, y la causa más frecuente son las amígdalas y las adenoides grandes. En un niño, roncar todas las noches, respirar con la boca abierta o tener el sueño muy agitado no es normal y merece evaluación.
Depende de dónde esté la obstrucción y de cuántos puntos haya. Cuando hay una causa única y clara, los resultados son buenos. Cuando intervienen el peso y varios niveles a la vez, la cirugía es una parte del tratamiento, no todo él.
La consulta es previa cita, en Clínica Bosque Ávila, La Campiña. Escríbeme y coordinamos el horario.
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